Comenzó el año nevando en muchas ciudades y pueblos.

Yo vivo cerca de la costa, en el norte, así que la nieve no llega a mi ciudad tan fácilmente. Algunos amigos me han mandado fotos de sus barrios y es alucinante como la nieve lo cubre todo.

Unos sitios los conozco, así, cuando me pongo a recordar, dependiendo de la zona el recuerdo es vago, en otras, el recuerdo es claro, conciso.

Cuando no lo conozco no me queda otra que preguntar. Sino pregunto, realmente no se lo que tapa la nieve, puedo imaginarlo, pero no es lo mismo.

Es curioso como la nieve lo envuelve todo, y las formas se difuminan, se diluyen o incluso desaparecen, y hasta que no escarbas, no ves que debajo hay un coche, o un arbusto o lo que sea que haya.

Con esta envoltura, para utilizar o diría yo disfrutar de lo que hay debajo, hace falta:

  1. Saber lo que hay debajo
  2. Despejar el camino hasta lo que hay
  3. Saber que necesito para quitar la nieve
  4. Empezar a quitar la nieve
  5. Aplicar las medidas para que lo que hay debajo pueda ser utilizado o disfrutado
  6. Proteger lo que hay debajo de manea que la nieve no lo vuelva a cubrir y así pueda utilizarlo y disfrutarlo lo mas y de la mejor manera posible.

Es curioso como una situación de dificultad, puede cubrirlo todo en la vida de una persona.

Cómo cuando recibimos un diagnóstico, la vida cambia y lo que había muchas veces se queda tapado, cubierto, y realmente podemos hasta sentir que no es parte de nosotros o que no lo podemos utilizar o disfrutar.

Cuando comenzamos un proceso terapéutico, nos encontramos en la consulta y conversamos, sucede que yo no conozco eso que hay debajo, no conozco las sensaciones, experiencias, emociones que antes de la situación de dificultad tenías o sentías.

Hace poco conversaba con un paciente sobre esto, quería volver a reír, a divertirse.

La situación que estaba viviendo desde hacía unos meses, había tapado esas risas, esa forma de vivir las cosas.

En los procesos que vivimos por las situaciones difíciles, es normal que podamos sentir que no vemos donde está lo que hay debajo. Por lo tanto, no lo podemos utilizar o disfrutar. Por eso comprender este proceso, ponerle palabras y hacer el camino, nos puede servir para este propósito:

  1. Saber que hay debajo, hablando de lo importante para ti, lo que era, lo que sentías, lo que te movía, te daba alegría, te ilusionaba.
  2. Despejar el camino, sabiendo que pararás, avanzarás, irás hacia un lado, llegarás.
  3. Saber que necesitas, aprender, cuestionar, encontrar, dejar, etc. para
  4. Empezar a quitar la capa de nieve y esta se vaya haciendo más pequeña, permitiéndote así el encuentro con lo que hay debajo.
  5. En el encuentro con lo que quedó debajo, aplicar las medidas, para hacerlo crecer, potenciarlo, saborearlo, ejercerlo, compartirlo, conocerlo en otros modos que antes no era, etc.
  6. Cuidarlo, protegerlo, valorarlo para que pueda ser utilizado y disfrutado, aunque nieve.

Esto requiere entre otras cosas de tiempo, ritmo, habilidad, encuentro, valores, etc. lo curioso quizás es que es algo tan particular, tan propio, que podríamos decir que la nieve que cae es exclusiva para cada uno, por lo que la manera de despejarla, descubrir lo que hay debajo y volverlo a disfrutar es también única, propia.

Un abrazo.